Ahora mismo estoy en la época esa de las que todos te hablan cuando estás embarazada. Esa donde por fin lo disfrutas, donde sientes a tu bebé dentro de verdad, en la que notas sus movimientos y en la que empiezas a establecer ese vínculo maravilloso que se establece al ser madre o futura madre.
La verdad es que no sabía que estos sentimientos pudieran existir hasta estos extremos. Evidentemente, sé que ser madre y traer una personita al mundo es algo muy grande, pero no me imaginaba que fuera tan y tan bonito. Y tan intenso.
Primero os voy a dar la noticia de la semana. ¡Ya sabemos que es niño! Así tengo a todo mi entorno, exceptuando a alguna de mis hermanitas, contento y feliz porque todo el mundo prefería niño. Yo prefería niña pero como se dice siempre, lo importante es que esté bien. Y todo está estupendamente bien, de momento, así que no podemos estar más felices.
Mi niño es un fiestero. No para de moverse y encima hace movimientos un poco bruscos, sobretodo cuando yo me relajo y me estiro en el sofá o cuando me tumbo en la cama dispuesta a dormir, para él empieza la fiesta. Pero no me importa, sonrío y miro hacia mi barriguita (que ya no es tan barriguita sino casi barrigaza) y pienso en lo a gustito que tiene que estar ahí dentro.
Cuando fuimos a hacernos la ecografía de las 20 semanas, mi niño no paraba de chuparse el dedo, y vimos como movía los labios y todo. ¿Puede haber algo más bonito en la vida? Creo que no, y si las hay, poquitas y contadas con una sola mano.
El otro día, mi Mixto pudo sentir sus pataditas y su hipo y yo empecé a emocionarme. No sabéis la cara que pone cada vez que lo siente, es súper tierno y claro, yo derramo alguna lagrimilla de la emoción.
Mi Veri, alias mi hermana, pudo sentir por fin a Mixtito el otro día. Si es que es fácil sentirlo porque el tío no para quieto. Ella ya tenía muchas ganas de sentirlo y cada vez que nos vemos, antes de darme dos besos a mí, le da un beso a mi barriga. Y yo pensando: ¿Hola? ¡Estoy aquí! Pero bueno, se lo perdonaré porque es normal que esté así.
Su otra tía, mi Caulli alemana, me manda mensajes de voz para que se los ponga. El otro día me mandó un mensaje y yo se lo puse. Estaba tranquilo pero nada más escucharle, empezó a moverse sin parar. Luego se relajó y a los 10 minutos más o menos volví a ponerle la grabación y volvió a moverse. ¡Es como si reconociese a su tía! Si es que muero de amor...
Supongo que cuando nazca veré y sobretodo sentiré un amor diferente a todos los que he sentido hasta ahora. Tengo muchas ganas de sentirlo. No sé si ya lo estoy sintiendo, creo que un poquito sí. Estoy ansiosa por verle la carita y poder tocarle y sentirle conmigo. Y así saber lo que realmente es el amor de madre.
¡Ían, tenemos muchas ganas de conocerte!








